sábado, 15 de octubre de 2011

Fin de las vacaciones.




Ya se acaba lo bueno, las vacaciones. Hoy he llegado. Me fui hace dos semanas al pueblo con una maleta llena de ropa y he vuelto con más ropa, una bicicleta, una infladora, una lámpara, un tambor de detergente de siete kilos, tallos, tápenas, olivas partías aliñadas por mi abuela, kiwis, manzanas fuji dulces dulces como las peladillas y con muncho muncho sumo (palabras de mi abuela), mandarinas de las buenas,  un espejo,  unas zapatillas de estar por casa, con el estómago lleno de comidas que añoro, un tatuaje y con las pilas muy cargadas. Casi todo por cortesía de mi madre y mi abuela.
Había más, pero ya no cabía en el coche.